Empezamos con un viaje arcano para conocer las resonancias de Cáncer cuando este signo se encuentra en el horizonte natal. La Luna será tu regente astral y comenzarán los ecos hacia Marte a través de Júpiter. Con la exaltación de Tauro, el Tarot egipcio nos invita a recorrer la travesía para estas resonancias energéticas.

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Con la Luna regente, la percepción de las formas, de las tradiciones en general y de los modos del crecimiento bio-emocional se desarrolla desde la ausencia de un molde previo. Mientras se definen a lo largo del desarrollo, los aspectos formales tienden a destruirse ya que se percibe que se tratan de restricciones a la energía que naturalmente tiende a fusionarse y a desaparecer.

La energía sólo se puede potenciar cuando no hay límites rígidos que contengan su movimiento, por lo que ahí donde se encuentre detenimiento o cualquier tipo de falta de fluidez para la creatividad o la innovación personales, surge al mismo tiempo un movimiento dinámico, lo que suele traducirse como falta de conservadorismo y un sentido de impermanencia que no brinda estabilidad, adecuación o previsibilidad.

Este efecto destructivo sobre formas y costumbres es una necesidad y también es lo que permite extraer recursos una y otra vez mediante una actividad regeneradora en general (incluyendo la salud), por lo que renovar formas también puede ser una manera de fertilizar y de generar por sobre órdenes compartidos y tradiciones. Surge el interrogante acerca de las características de los inicios y de los finales, el lugar que ocupan los otros en los procesos de destrucción y regeneración, y qué relación kármica particular se establece con el aspecto material y físico de la vida.

El mundo lunar se hace patente para quienes asimilan este tipo de expresión astral, el de la dualidad en cualquier tipo de manifestación, el del conocimiento y el de la ignorancia. Las formas de La Sacerdotisa buscan expresarse en el mundo y atraerán a cualquier elemento que les permita manifestarse. Se acentúan patrones kármicos extremos pero también se depositan gérmenes que contienen la antigua sabiduría desarrollada a través de los ciclos. Para la conciencia significa tomar contacto con un karma particular, es decir, con los actos y consecuencias del empleo de la voluntad, de las facultades mentales y del magnetismo personal. (Arcano 2).

La exaltación de la Luna en Tauro se relaciona con la separación, un movimiento que en principio pareciera ser contrario al de fusión evolutiva. Sin embargo, se refiere a un proceso que precisa ser considerado desde el punto de vista cíclico, el del descenso vibratorio de los átomos para impregnar lo físico (aliento vital). Estos átomos redefinen su propia expresión para depositarse sobre la naturaleza e impulsar la elevación del tono de la materia a través de las afinidades más básicas (elementales).

La fuerza de atracción de estos átomos también invita a la expresión de la energía mantenida en latencia, las del eje kármico. En conjunto, se potencia la manifestación lunar y la posibilidad de transmutarla y trascenderla. El impulso no puede ser resistido ya que una frecuencia de vibración más elevada siempre moldea a las menores. Para una conciencia que maneja un espacio-tiempo limitado o constreñido a su encarnación física, la exaltación es irresistible: se refuerza el apego de los sentidos por peso propio. Sin embargo, todo este movimiento tiene como objetivo la integración. (Arcano 12).

En este punto de la articulación de atributos arcanos subyace la forma de La Emperatriz, en la que la conciencia se halla asentada en el mundo de la materia y del dualismo. Enfocada en las experiencias físicas, aplica en ellas el conocimiento y la sabiduría desarrolladas, conoce acerca de las síntesis y de cómo aplicar adecuadamente lo adquirido y no resta más que hacerlo sobre lo experimentado. Recupera lo ya sabido y se abre a su propia expresión, reuniendo distintos aspectos de sí en una expansión de conciencia. (Arcano 3).

También se recupera energía emocional y se la integra a la conciencia, un momento de sublimación en el que la pasividad se vuelve actividad, lo latente encuentra expresión externa y el ser se encuentra con su propio deseo. Este ha sido renovado desde que las fijaciones kármicas cedieron espacio para brindar la posibilidad de reiniciar las formas físicas desde las experiencias del presente. Para quienes navegan en el esoterismo, se trata de la vitalización lunar de las formas mentales. De esta forma, se presenta un giro en el desarrollo, una separación respecto de patrones de repetición cíclica. Cáncer es un signo de inicios, y esto aplica especialmente para el deseo al producirse un corte en la repetición como producto de las experiencias mentales. (Arcano 9).

©Julia Pérez Bustamante. Todos los derechos reservados.


Tres Mancias

Mi nombre es Julia Pérez Bustamante y resido en Argentina. He estudiado y practicado diversas mancias durante décadas y actualmente me dedico a realizar lecturas de monedas (I Ching), de cartas de Tarot y de cartas astrológicas. En todas ellas, mi perspectiva es pragmática y laica, enfocada en aportar información real, precisa y útil para que el consultante tome decisiones por sí mismo.

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