Cada energía de signo puede estudiarse como un proceso global que transcurre a lo largo de seis meses, con una fase de inicio, otra de desarrollo y una última de consumación o terminación. Las características que presenta cada fase pueden ser útiles para observar cómo devienen los sucesos, cómo planificar un asunto y/o cómo desarrollar una idea determinada.

Cuando el asunto comienza bajo el signo asociado a los peces, se observa una extrema sensibilidad que permite resonar con todo y con todos. Se captan las necesidades inconscientes y ello permite que no se instalen membranas rígidas de separación entre unos y otros. El movimiento es circular y colectivo, y puede no tenerse en claro por dónde comenzar ni hacia dónde dirigirse en sentido proyectivo. Existe un exceso de información que resulta difícil de categorizar o de discriminar en estamentos diferenciados, y ello es la característica principal de esta fase: una especie de simbiosis que permite compensar la carencia de energía dura.

Luego de tres meses, cuando el proceso atraviese su fase intermedia de expresión, el asunto o cosa en cuestión experimenta una separación de sus componentes en pares binarios: luz-oscuridad, carencia-abundancia, temprano-tarde, etc. Lo que se mantenía cohesionado por exceso de percepción intuitiva ahora se torna visible en sus dicotomías internas, y la labor se centrará en reunir lo disociado, en encontrar puntos de enlace entre elementos duales. Se desarrolla una nueva cohesión pero ya no impulsada por una percepción masiva abrumadora sino por la clara percepción de las diferencias que es preciso reunificar en pares.

Alcanzados los seis meses del proceso en el que se expande el negocio o la idea, dichos pares que se habían logrado reunir vuelven a experimentar a su vez una nueva integración formando conjuntos cada vez más amplios mediante asociaciones lógicas que indican que se desarrolla la máxima conectividad posible. Con sentido analítico y mirada meticulosa, la expansión resulta benéfica para todos los elementos que se encuentran perfectamente individualizados en sus funciones y características. El fin de este proceso lleva la impronta de Júpiter y resulta en un aumento del grado de notoriedad para todos los implicados en la situación. Con estas adquisiciones, Piscis se integra a Virgo y así forman una unidad magnética: una metamorfosis consciente y una empatía racionalizada.

©Julia Pérez Bustamante. Todos los derechos reservados.

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Tres Mancias

Mi nombre es Julia Pérez Bustamante y resido en Argentina. He estudiado y practicado diversas mancias durante décadas y actualmente me dedico a realizar lecturas de monedas (I Ching), de cartas de Tarot y de cartas astrológicas. En todas ellas, mi perspectiva es pragmática y laica, enfocada en aportar información real, precisa y útil para que el consultante tome decisiones por sí mismo.

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