Símbolo de Aries
Símbolo de Aries

La naturaleza ígnea transmuta hacia el Agua y el cuerpo comienza a absorber energía enfocándola a través de Urano. El pensamiento expresa la propia voluntad e impulsa el movimiento tomando la iniciativa. La actividad mental se polariza en Libra, se eleva la frecuencia de la energía y se conducen el deseo y la fuerza vital. Los efectos decantan por el mismo movimiento antes que por intención: la capacidad generativa se multiplica y las formas se diversifican.

Durante los tiempos de espera, puede surgir una sensación de atolladero y disminuir repentinamente la vitalidad hasta que se generan las condiciones para que un nuevo germen pueda desarrollarse y alcanzar los objetivos que se desean. Mientras tanto, hay que considerar los efectos de la rudeza y descartar: las iniciativas sin propósito real, las satisfacciones que no resultan nutritivas y las actividades que se potencian a sí mismas pero que no implican ningún desarrollo.

Al detener temporariamente el ímpetu, se evitan desgastes innecesarios y se usa la energía que podría haberse perdido para racionalizar las emociones en las que se basan los impulsos. La iniciativa reaparece cuando no se omite el registro conciente de la base emocional que da forma a los deseos: si la potencia era efecto de la fuerza del deseo, ahora la relación se invierte cuando la conciencia conoce la fuente de su fuerza y no define su vitalidad sólo en función de la presencia o ausencia de actividad externa. De esa manera, el entusiasmo no se halla sujeto a la intermitencia esporádica de un deseo que es producto de un núcleo emocional inmaduro que se soslaya a través de la velocidad.

La dinámica astral asimila movimientos lentos para racionalizar de manera sistemática las emociones y las ideas-objetivos, y la conciencia comprende las ventajas del transcurso del tiempo y del detenimiento para observar. La actividad introspectiva que se va desarrollando vislumbra desde el inicio los productos de sus acciones: mentalmente se adelanta a los procesos al incluir en su reflexión fundamentalmente al ámbito social, gracias a que la lentificación previa hizo que la propia mirada se dirigiera hacia las personas que se hallan involucradas entre su deseo y sus objetivos.

Incluirse a sí mismo en el cuadro más abarcativo de la experiencia social lo lleva a ubicarse con cierta estabilidad entre las variables, aprovechando la destreza para enfocarse y sin perder potencia a lo largo de los procesos. El transcurso del tiempo, que en los comienzos podía desvitalizar y hacer mermar el deseo, se utiliza para absorber energía aún cuando no se tenga una clara idea de para qué. Se trata de una actividad acumulativa que, a diferencia de Tauro, no condensa sino que se mantiene latente y sin contenido, a la espera de una descarga infalible, abrupta y con el sello personal entre la multitud.

La percepción mental adquiere mayor definición y aumenta la atracción magnética. La emoción y el intelecto se sintetizan en una visión que progresivamente se torna más intuitiva y que permite prever las formas mentales aún antes de ser ideadas y construidas. El cuerpo destila una irradiación inespecífica pero envolvente, cohesionadora pero imprecisa en las afinidades: el magnetismo se descentraliza y así la dirección mental de la energía suele pasar desapercibida.

©Julia Pérez Bustamante. Todos los derechos reservados.

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Tres Mancias

Mi nombre es Julia Pérez Bustamante y resido en Argentina. He estudiado y practicado diversas mancias durante décadas y actualmente me dedico a realizar lecturas de monedas (I Ching), de cartas de Tarot y de cartas astrológicas. En todas ellas, mi perspectiva es pragmática y laica, enfocada en aportar información real, precisa y útil para que el consultante tome decisiones por sí mismo.

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